Tu pequeño se tira al piso en el supermercado y hace un berrinche porque quiere algo. Sabemos que estos momentos pueden resultar agotadores y frustrantes, pero paciencia: los berrinches son una parte habitual del desarrollo infantil y suelen aparecer durante los primeros años.
A medida que crece, encuentra nuevas formas de hacerse entender. Puede señalar aquello que quiere, decir algunas palabras o usar gestos que ya aprendiste a interpretar. Quizás diga "eche" para pedir leche o levante los brazos para que lo alcen.
Cuando quiere algo concreto, muchas veces resulta más fácil entenderlo. Con las emociones ocurre algo diferente. Todavía está aprendiendo a reconocer lo que siente y a expresarlo con palabras. Por eso, la frustración, el enojo o la tristeza pueden aparecer en forma de llantos, gritos o pataletas.
¿Por qué mi hijo hace berrinches?
Tu peque todavía está aprendiendo a reconocer lo que siente y no siempre encuentra las palabras para expresarlo. Por eso, si se siente frustrado, enojado o triste, es posible que lo manifieste a través de llantos, gritos o pataletas.
Los berrinches suelen aparecer entre los 12 y 18 meses y pueden intensificarse entre los 2 y 3 años. A medida que desarrolla el lenguaje y aprende nuevas formas de comunicarse, generalmente le resulta más fácil expresar lo que le pasa.
Causas de los berrinches
Un berrinche puede aparecer cuando:
- No entiende lo que le están diciendo.
- Las personas no entienden lo que necesita.
- No sabe cómo decirte lo que necesita o siente.
- No logra resolver una situación por sí mismo.
- Tiene hambre.
- Está cansado.
- Se siente incómodo o ansioso.
- Hay cambios en su entorno familiar.
- Está celoso de otros niños.
¿Se pueden evitar los berrinches?
No siempre. Los berrinches forman parte del aprendizaje emocional de muchos niños y son habituales durante los primeros años. Sin embargo, algunas situaciones pueden ayudar a reducir su frecuencia o intensidad.
Cómo evitar algunos berrinches
- Mantené rutinas predecibles.
- Asegurate de que duerma lo suficiente.
- Evitá situaciones que suelen frustrarlo.
- Anticipale cambios de actividad (“te quedan 5 minutos para jugar porque ya nos vamos”).
- Ayudalo a identificar las emociones que siente.
- Ponele límites claros y constantes.
- Tené snacks a la mano cuando salgan de casa.
¿Qué hacer cuando empieza un berrinche?
Cada niño es diferente, pero estas estrategias pueden ayudar:
- Mantené la calma.
- Quedate cerca para garantizar su seguridad.
- Hablá con un tono tranquilo.
- Esperá a que se calme antes de conversar sobre lo ocurrido.
- Ofrecele un abrazo, mimo o contención si la acepta.
Qué es mejor evitar
- Gritar.
- Castigar impulsivamente.
- Utilizar comida para calmar el berrinche.
- Ceder a la demanda que originó la situación.
- Perderlo de vista.
¿Cómo ayudar a tu hijo a expresar lo que siente?
Cuando tu hijo experimenta una emoción intensa, podés ponerle palabras a lo que está viviendo.
Por ejemplo:
- "Veo que estás enojado."
- "Entiendo que estás frustrado."
- "Sé que estás triste."
Con el tiempo, esto puede ayudarlo a reconocer y comunicar mejor sus emociones.
También puede resultar útil:
- Escucharlo.
- Validar lo que siente.
- Ofrecerle un abrazo si lo necesita.
- Mostrarle formas adecuadas de expresarse.
Los berrinches forman parte de una etapa en la que tu hijo todavía está aprendiendo a expresar lo que siente. Aunque no siempre sean fáciles de manejar, también pueden darte pistas sobre sus necesidades y emociones. Con paciencia, empatía y límites claros poco a poco irá aprendiendo a reconocer lo que siente y a expresar sus emociones de otras maneras.
Referencias
Stanford Children’s Health (s.f.). Temper Tantrums. Stanford Children’s Health.
https://www.stanfordchildrens.org/en/topic/default?id=temper-tantrums-90-P02295
Hopkins Medicine (s.f.). Temper Tantrums. Hopkins Medicine. https://www.hopkinsmedicine.org/health/conditions-and-diseases/temper-tantrums